Creadores de frases célebres
 
Algunas personas tienen una especial habilidad para crear frases lapidarias, que cobran fama, muchas veces sin pretenderlo siquiera, sino que surgen de manera natural:
 
Antoine de Saint-Exupéry
Albert Einstein
Baltasar Gracián
Benjamin Franklin
Charles Dickens
Charles Chaplin
 Groucho Marx
Leonardo da Vinci
Oscar Wilde
Antoine de Saint-Exupéry (Lyon, Francia; 1900-1944)

Escritor y aviador. Combatió en la segunda guerra mundial, en la que pereció. Como escritor, es representante de la generación de 1920. El ser piloto de correo aéreo le proporcionó  vivencias y aventuras extremas que le inspiraron para escribir la mayoría de sus obras, ambientadas en el entorno de la aviación, como "Courrier-Sud", "Vuelo nocturno", "Piloto de guerra", "Lettre r un otage" y "Tierra de hombres". su obra cumbre es sin duda "El principito", de 1943, una preciosa fábula que deleita a los niños y hace reflexionar a los adultos. Tiene también una novela póstuma: "La ciudadela".
 

Albert Einstein (Ulm, Alemania; 1879-1955)

Físico alemán, de ascendencia judía, nacionalizado estadounidense. Premio Nobel de física en 1921 por el descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico. Creador de la teoría de la relatividad, hito científico del siglo XX. La versión restringida fue publicada en 1905 y la generalizada en 1916. Huyó a EEUU tras el triunfo de Hitler en 1933.
Aunque marcadamente pacifista y humanista, se vió forzado a dirigir a Roosevelt la famosa carta que impulsó definitivamente el proyecto Manhattan, que condujo al desarrollo de la primera bomba atómica, ya que tuvo noticia de que Alemania había logrado la fisión del uranio. Tras la segunda guerra mundial, se dedicó a poner sobre aviso acerca del riesgo del uso militar de la energía atómica.
 

Baltasar Gracián (Belmonte de Calatayud, España; 1601-1658)

Escritor del barroco español. Ingresó en la compañía de Jesús en 1619 y ejerció la enseñanza. En una ocasión, se vió obligado a retractarse de un sermón en el que afirmó haber recibido una carta del infierno. Más tarde fue rehabilitado parcialmente.
Estudió humanidades, filosofía y teología. Su escritura refleja un pensamiento profundo y un estilo original y conceptista, conciso (no en vano es el autor de la frase "Lo bueno, si breve, dos veces bueno"). Sus principales obras son: "El héroe", "El político", "Oráculo manual", "Agudeza y arte de ingenio", "El comulgatorio" o "El arte de la prudencia", que curiosamente fue un éxito en Estados Unidos en 1993. Su obra cumbre es sin duda "El criticón", con pinceladas de novela picaresca y caballeresca.
En muchas de sus obras empleó el seudónimo de Lorenzo Gracián.

Benjamin Franklin (Boston, EEUU; 1706-1790)
 
Filósofo, físico y político norteamericano. Se dedicó a muy diversas actividades. Se afilió a la masonería y llevó a cabo diversas fundaciones filantrópicas, un servicio de correos, una compañía de seguros, un cuerpo de bomberos y la primera biblioteca pública de América. En 1736 pasó a formar parte de la Asamblea de Pennsylvania.
Estudió la electricidad, en particular los procedimientos para su conservación. En 1752 desarrolló el primer pararrayos. También inventó la estufa.
Intervino en la Declaración de Independencia de Estados Unidos en 1776. Participó en la firma del tratado de paz con Inglaterra en 1783 (Paz de Versalles); al regresar a su país fue nombrado presidente del estado de Pennsylvania. Escribió sus Memorias.

Oscar Wilde (Dublín, Irlanda; 1854-1900)

Escritor. Admirador de Ruskin y del preciosismo de Gautier, defendió la teoría del arte por el arte. Su obra es un exponente del dandismo, una manifestación de los decadentismos que surgieron en su época. Sus obras se caracterizan por una brillante superficialidad, el uso de la paradoja y una gran profusión de frases ingeniosas. En 1882, al llegar a Nueva York, señaló: «No tengo nada que declarar, salvo mi genio». Muchas de estas citas criticaban con un sarcasmo hiriente las normas sociales establecidas.
Pasó dos años en la cárcel de Reading, acusado de homosexualidad por el padre de un amigo suyo. A este suceso debemos dos de sus obras: "De profundis" y "Balada de la cárcel de Reading". Escribió teatro, comedias como "Una mujer sin importancia", "El abanico de Lady Windermere", "Un marido ideal" o "La importancia de llamarse Ernesto"; novelas ("El retrato de Dorian Gray", "El crimen de Lord Arturo Saville", "El príncipe feliz y otros cuentos"); poesía como "La duquesa de Padua", "Poemas escogidos"; ensayos: "Intenciones", "La decadencia de la mentira".
 


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